La confianza pública en la IA debe construirse mediante procesos claros y comprensibles, en lugar de basarse en suposiciones de una precisión perfecta. El argumento establece un paralelismo con la credibilidad histórica de los tribunales de Estados Unidos, donde la confianza se ha sustentado en escuchar a ambas partes, explicar las decisiones y permitir que los fallos sean impugnados o revocados. La comparación sugiere que los sistemas de IA que buscan una aceptación pública más amplia podrían necesitar salvaguardias procesales similares. El razonamiento transparente, la oportunidad de impugnar los resultados y los mecanismos de revisión se presentan como elementos centrales para construir legitimidad.