La carrera global por el dominio de la inteligencia artificial (IA) se está intensificando, con Estados Unidos y China emergiendo como los principales contendientes. Dado que la IA está destinada a ser el último gran avance tecnológico, controlar su desarrollo significa controlar el futuro de la innovación. Esta competencia no se trata solo de liderar una industria, sino de poseer la maquinaria que impulsa todos los avances tecnológicos futuros. Los gobiernos de todo el mundo están reconociendo la importancia estratégica de la IA, pero la carrera es en gran medida un concurso entre Estados Unidos y China. Otros países se enfrentan a la elección de alinearse con una de estas superpotencias o arriesgarse a quedarse atrás en la revolución tecnológica. Las apuestas son altas, ya que el resultado determinará el liderazgo global en inteligencia e innovación.