Angela Lipps, residente de Tennessee, fue encarcelada injustamente durante 160 días después de que un sistema de inteligencia artificial la identificara erróneamente como sospechosa en un caso de fraude bancario en Dakota del Norte. Arrestada en julio de 2025, Lipps fue retenida sin derecho a fianza y se le negó la oportunidad de demostrar su inocencia hasta diciembre, cuando su abogado presentó pruebas que demostraban que ella estaba en Tennessee en el momento del delito. Los cargos fueron retirados, pero la experiencia la dejó devastada tanto financiera como emocionalmente. El caso de Lipps destaca los peligros de la dependencia excesiva de la inteligencia artificial en la aplicación de la ley. Incidentes similares han ocurrido a nivel mundial, con sistemas de IA que identifican erróneamente a personas y conducen a arrestos injustos. A pesar del potencial de la IA, estos casos subrayan la necesidad de supervisión humana y precaución en su aplicación, ya que los errores pueden tener consecuencias graves para personas inocentes.