El auge de la inversión en IA, que ha visto canalizarse casi 1 billón de dólares en el sector, enfrenta una fecha límite crítica el 1 de abril de 2027. Esta afluencia de capital ha impulsado el 92 % del crecimiento del mercado bursátil en 2025, con la valoración de Nvidia disparándose a 4,5 billones de dólares, representando el 45 % del crecimiento del NASDAQ. Sin embargo, la sostenibilidad de este crecimiento está bajo escrutinio, ya que los rendimientos exponenciales esperados dependen de alcanzar la superinteligencia en un plazo ajustado. El modelo de inversión actual, caracterizado por flujos circulares de capital, depende en gran medida de la rápida realización de la rentabilidad de la IA. Las inversiones de Nvidia en centros de datos, que a su vez compran chips de Nvidia, destacan la naturaleza precaria de estas maniobras financieras. Los analistas sugieren que las empresas de IA necesitan generar 800 mil millones de dólares en ventas de servicios para alcanzar el punto de equilibrio, con un objetivo de 2 billones para 2030. La viabilidad de estas proyecciones es cuestionada, ya que las ganancias de productividad anticipadas de la IA siguen siendo inciertas. A medida que la industria se acerca a la fecha límite de 2027, los resultados potenciales van desde lograr una superinteligencia transformadora hasta un colapso de las inversiones si los rendimientos esperados no se materializan. Los próximos 18 meses son cruciales para determinar si el sector de la IA cumplirá sus ambiciosas promesas o enfrentará una caída significativa.