El auge de la inteligencia artificial está acelerando un cambio económico en forma de K, dividiendo a las industrias en dos grupos distintos. Aquellos que sobresalen en sus campos están viendo cómo su valor se dispara, mientras que los desempeños promedio enfrentan la obsolescencia. Con las herramientas de IA que permiten la creación rápida de sitios web y la generación de contenido, los diseñadores web y redactores mediocres se encuentran cada vez más redundantes. Por el contrario, los profesionales de primer nivel que aprovechan la IA para mejorar su productividad y creatividad están exigiendo tarifas más altas y una mayor demanda. Esta tendencia subraya la urgencia para que las personas evalúen sus habilidades y se esfuercen por la excelencia, ya que el mercado para lo "suficientemente bueno" está desapareciendo rápidamente. La oportunidad de pasar del nivel inferior al superior de esta división económica sigue abierta, pero el tiempo es limitado.