Una serie de desarrollos e inversiones significativas en inteligencia artificial han captado la atención de Wall Street, generando un debate sobre el potencial de un auge económico impulsado por la IA o una burbuja especulativa. Los anuncios clave incluyeron Gemini 3.1 Pro de Google Deepmind, Claude Sonnet 4.6 de Anthropic y Qwen 3.5 de Alibaba, cada uno ampliando los límites de las capacidades de la IA. Mientras tanto, el gasto en infraestructura por parte de gigantes tecnológicos como Google, Amazon, Meta y Microsoft alcanzará los 650 mil millones de dólares en 2026, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de tales inversiones. Las acciones regulatorias también se están intensificando, con la UE avanzando en las normas de transparencia bajo la Ley de IA, y el Reino Unido ampliando las iniciativas de capacitación en habilidades de IA. En aplicaciones prácticas, la IA se integra cada vez más en industrias como el periodismo, la biotecnología y el comercio minorista, destacando su transición de un uso experimental a uno operativo. A pesar de estos avances, persisten preocupaciones sobre las altas valoraciones y el posible desplazamiento laboral, dejando a Wall Street dividida sobre el impacto futuro de la IA.