Una subasta de bonos del Tesoro a 7 años por valor de 44.000 millones de dólares acapara hoy toda la atención, tras la emisión a 5 años de ayer, que fue mal recibida y se liquidó con un rendimiento del 5,033%, un tail (diferencial) de 3,1 puntos básicos y una ratio de cobertura de las ofertas de 2,21. Los inversores siguen de cerca la próxima subasta en busca de señales de una disfunción continuada del mercado, más que de otro tail elevado, ya que los rendimientos más altos ya se daban por descontados. Entre los indicadores clave de debilidad que conviene vigilar figuran una ratio de cobertura de las ofertas por debajo de 2,5, una adjudicación a los operadores primarios (dealers) superior al 12% y una demanda extranjera indirecta por debajo del 60%. Una combinación de estas métricas señalaría un deterioro del apetito por la deuda estadounidense y pondría de relieve la creciente tensión estructural en los mercados del Tesoro.