Según Axios, el expresidente Trump pasó las últimas 24 horas intentando evitar una guerra a gran escala tras el ataque con misiles de Irán. Trump enfrentó un dilema estratégico al instar al primer ministro israelí Netanyahu a evitar la represalia, temiendo una escalada. Sin embargo, Netanyahu estaba preocupado de que no responder pudiera envalentonar a Irán y debilitar la disuasión entre Estados Unidos e Israel. A pesar de los esfuerzos de Trump por retrasar la acción militar, Netanyahu permaneció indeciso, interpretando la postura de Trump como no explícitamente prohibitiva. Esta situación resalta la creciente divergencia entre los intereses estratégicos de Estados Unidos e Israel, con Trump buscando evitar el conflicto para fortalecer su posición política, mientras que Netanyahu considera que el compromiso militar continuo es crucial para su supervivencia política.